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20 de marzo de 2010

PALABRA

Parece tan fácil hablar , pronunciarse, opinar.... sencillísimo. Pero sabemos la importancia o trascendencia que pueden tener nuestras palabras que tan facilmente "largamos" al aire pretendiendo creer que nos entienden....O cuando, en el mejor de los casos creemos que vamos a explicarnos, y seguimos con nuestro "ruido" mental dando vueltas, con otras palabras, hundiendo al otro más en su esfera....
Nos entendemos?
Nos ponemos en presencia con el otro cuando soltamos nuestros "pareceres" o simplemente palabras de nuestro entendimiento.
Hemos pensado antes que vamos a decir, porque lo vamos a decir, que queremos lograr con ello.
Hemos olvidado que en el Principio era la Palabra... co-creadora
"Qué es una palabra? Es un proyectil que recorre el espacio y que, al pasar, desata fuerzas. Si, en realidad son efectos irreparables. Evidentemente si pudieramos remediar enseguida las malas palabras, no habría destrozos, pero cuando más dejamos pasar el tiempo, mayores son los efectos destructores de esas palabras.reconciliate con tu hermano debemos reparar tan pronto que podamos el mal que hemos hecho a los demás ."
Una palabra puede ser metralla, puede ser herida, puede hacer que soñemos o nos alcance en su vuelo mortal. Puede cerrar todas las puertas. Puede abrirnos a otra alma , pero puede dañar a esa misma alma.
La palabra...
Dice Ortega y Gasset:
..."Cuando el hombre se pone a HABLAR , lo hace porque cree que va a poder decir todo cuanto piense. Pues bien, esto es ilusorio. EL LENGUAJE NO DA PARA TANTO. Dice, poco más o menos, una PARTE de lo que pensamosy pone UNA VALLA infranqueable a la trasmisión del resto. Dóciles al prejuicio inveterado, decimos y escuchamos tan de buena fe que acabamos muchas veces por malentendernos mucho mas que sí mudos procurásemos adivinarnos"

18 de febrero de 2010

PODER-PALABRA


Eduardo Galeano


Hacia una sociedad de la incomunicación (fragmento)


" El mundo nunca ha sido tan desigual económicamente ni tan igualizador en cambio en relación con las ideas y la moral. Hay una uniformidad obligatoria, hostil a la diversidad cultural del planeta. La nivelación cultural ni siquiera puede medirse. Los medios de comunicación de la era electrónica al servicio de la incomunicación humana están imponiendo la adoración unánime de los valores de la sociedad neoliberal. Jamás la tecnología de las comunicaciones estuvo perfeccionada; y sin embargo nuestro mundo se parece cada día más a un reino de mudos. La propiedad de los medios masivos se concentra más y más en pocas manos; los medios dominantes están controlados por un puñado de poderosos que tienen el poder para dirigirse al mayor número de ciudadanos a través del planeta. Nunca antes tantos hombres fueron mantenidos en la incomunicación por un grupo tan pequeño.



El número de aquellos que tienen derecho a escuchar y a mirar no cesa de aumentar, mientras que se reduce vertiginosamente la cantidad de los que poseen el privilegio de informar, de expresarse, de crear. La dictadura única, impone en todas partes un mismo modo de vida, y confiere el título de ciudadano ejemplar al consumidor dócil, a escala planetaria, con arreglo a un modelo propuesto para la televisión comercial norteamericana.
El ejemplo de la mayor televisión pública europea está muy lejos de haberse internacionalizado; en revancha, las cuatro esquinas del globo y la propia Europa, han resultado conquistadas por ese venenoso coctel de sangre, de Valium y de publicidad que caracteriza a la televisión privada de los Estados Unidos.
En ese mismo mundo sin alma que nos presentan los medios como el único posible, los mercados han sustituido a los pueblos; los consumidores a los ciudadanos, las empresas a las naciones y a las ciudades. Las competencias comerciales a las relaciones humanas. Nunca antes la economía mundial fue tan poco democrática, y jamás el mundo más escandalosamente injusto. Las desigualdades, según las cifras de las Naciones Unidas y el Banco Mundial, se han duplicado.
Ese mundo de finales de siglo, paradisíaco para algunos e infernal para la mayoría está marcado con hierro rojo por una paradoja. En primer lugar, la economía mundial necesita un mercado en perpetua expansión para que las tasas de beneficio no se desplomen. Al propio tiempo precisa, por idénticas razones, de brazos que trabajen a precios de miseria en los países del Sur y del Este.
Segunda paradoja, corolario de la primera: el Norte dicta, de manera cada vez más autoritaria, órdenes a esos países del Sur y del Este para que importen y consuman más, pero lo que en ellos se multiplica son las mafias, la corrupción y la inseguridad. Las neo-sociedades de consumo emiten mensajes de muerte. La varita mágica de los créditos, la deuda externa que se hincha hasta la explosión permite procurar nuevos productos inútiles a la mayoría de los consumidores. La televisión se encarga de transformar en necesidades reales las demandas artificiales que el Norte inventa sin cesar y que expande exitosamente en todo el mundo. Incluso, en las heladas aguas del mercado, los náufragos son más numerosos que los que disfrutan de la travesía. "



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